Abrí los ojos rápidamente y pude divisar a lo lejos a un chico entrando apresuradamente y viniendo hacia nosotros.
-¿Quién eres?-Se notaba que Marc estaba molesto.
-No le pegues.
-¿Me lo vas a negar tú? Estúpido.
Vi como Marc levantaba de nuevo el puño y lo golpeaba fuertemente contra mi mejilla. Apreté los ojos y una lágrima se escapó de mis ojos por culpa del dolor.
-¡Basta!
Noté cómo el chico forcejeaba contra Marc, y a causa de eso me soltó y caí al suelo, dándome en la cabeza. Me aparté lo más rápido que pude de allí, cogí mi mochila y me fui. Pasé al lado del baño, y decidí entrar para maquillarme un poco el golpe. Cuando terminé volví a clase. Le expliqué al profesor por qué había llegado tarde, lógicamente le mentí. Al poco llegó Marc con un gran moretón en el brazo y un pequeño rasguño cerca del ojo. Agaché la cabeza y sonreí.
-¿Qué te ha pasado, Marc? ¿Y esas heridas?
-Eh... Me... Me caí por las escaleras. Me tropecé y por culpa de eso estoy así.
-Vaya... Para la próxima ten más cuidado.
Vi que Marc se sentó, y se giró hacia mi. Y no pensaba quedarme callada.
-Parece que nunca vas a aprender.-Dije con tono sarcástico.
-Cállate, gilipollas, por culpa tuya y de ese subnormal tengo estas heridas.
-Ah. Pues ya sabes lo que siento yo cada vez que me lo haces, y lo de gilipollas te lo guardas, ¿si? Y sé que por esto luego me pegarás, pero, ¿sabes? estoy tan acostumbrada que ya ni me importa si me pegas o no.
Después de esto, Marc se dio la vuelta en silencio, le había dejado con la boca cerrada, a él y a toda la clase, incluso hasta el profesor, todos se nos habían quedado mirando. Tragué saliva y agaché la cabeza. Después de varias horas más de clases, al fin había tocado el timbre para irnos a casa. Salí más rápido que nunca, no quería esperar a que Marc me "respondiera" con sus puños a lo de antes. Me puse los cascos, puse música en mi móvil y empecé a caminar.
En medio del camino, noté cómo me agarraban el brazo. Empecé a notar cómo me crecía rápidamente un quemor en el pecho. Marc siempre hace eso cuando está a punto de pegarme. Tragué saliva y me quité los cascos. Me dí la vuelta y... Para mi sorpresa no era Marc. Me sentí aliviada de un golpe, el que me había agarrado del brazo era el chico que me salvó de varios golpes más como el que me llevé.
-Hola.-Sonreí ampliamente.-Muchas gracias por lo de esta mañana, de veras, no sé cómo agradecértelo.
-No tienes por qué agradecérmelo, sólo evité que ese imbécil te pegara más.
-De todas formas te lo agradezco.
Antes, con los nervios y el miedo no le había prestado atención a su voz, pero ahora que la estoy escuchando, me estoy dando cuenta de que su voz es muy sexy, y él tampoco está tan mal. Le miré a los ojos, y luego a sus labios. ¿Eso que tenía era sangre? Asustada se lo dije y él se rió.
-¿Quieres venir un momento a mi casa y te lo curo? No quiero que te vayas con esa herida.
-Está bien.-Rió.-Pero me tengo que quedar poco tiempo, mis padres me esperan para comer.
-No te preocupes, termino rápido.
Seguimos caminando, pero sin intercambiar palabra alguna. Hasta que él habló.
-No me has dicho cómo te llamas.
-Me llamo _, pero puedes llamarme (Tu apodo). ¿Y tú? ¿Cómo te llamas?
-Qué cabeza la mía, yo tampoco te lo dije.-Reímos.-Yo me llamo... Espera un momento.- Sacó su móvil y respondió una llamada. La verdad era que me había quedado con las ganas de saber cuál era su nombre.
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