-Lo sé, mi despertador no sonó y...
-Siéntese en su sitio.
Otra vez tarde, como siempre. Suspiré y fui al fondo de la clase a sentarme en mi sitio. Saqué el libro de matemáticas y abrí la libreta. Empecé a dibujar al final de ella un precioso paisaje a lápiz, adoraba dibujar, cuando lo hacía me perdía en mi mundo y me sentía al fin una chica normal, sin ser ignorada por todo ser.
-Parece que nunca vas a aprender.-Una voz me sacó de mi mundo y levanté mi cabeza un poco.
Marc, ag, cómo le odiaba. Él se sentaba delante mía en clase y siempre se volteaba a molestarme. Siempre que me lo encuentro acabo con uno o varios moretones o llorando.
-¿Qué quieres, Marc?
-Quiero que vuelvas al instituto donde estabas antes, quiero que te largues de aquí ya. Quiero tantas cosas _...
-Déjame en paz, imbécil.
-¿Cómo que imbécil? Esto no se va a quedar así.-Se volteó y siguió "prestando atención".
Joder, no debería haberle dicho imbécil. Ahora la que sufriré soy yo, y otra vez tendré que mentir. Cientos de flashbacks vinieron a mi mente.
"-Marc, por favor, para! ¡Me estas haciendo daño!"
"-¿Qué te ha pasado hija? -Me... Me he caído por las escaleras..."
"-¡Idiota! Te dije que me hicieras caso si no querías sufrir."
Cerré los ojos intentando olvidarme de esos malos recuerdos, aunque me fue imposible. Sonó el timbre y guardé las cosas rápidamente en mi mochila y salí de la clase lo más rápido que pude. Caminé por los pasillos ignorando tantas miradas sobre mí. No sé qué es lo que tenía, es decir, era una chica normal y corriente que sólo quiere encajar, pero no lo consigue. Agaché mi cabeza y aligeré el paso hasta llegar al gimnasio.
Suspiré y abrí la gran puerta del gimnasio. Entré y me fui a los vestuarios para cambiarme de ropa. Cuando terminé, salí y dejé mi mochila en las gradas. Me acerqué al centro del gimnasio y me senté en el suelo junto a todos mis compañeros para que la profesora nos dijera qué teníamos que hacer.
-Buenos días chicos, hoy vamos a practicar volteretas y pondremos a prueba vuestra agilidad. Van a haber dos grupos, uno que practicará volteretas, y otro grupo que tendrá que subir por esa cuerda. Después se tendrán que intercambiar. Laura y Marc, ustedes se encargarán de elegir los dos grupos.
¿Marc? La acabas de cagar señorita.
Estaba tan metida en mis pensamientos que ni me daba cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, hasta que nombraron mi nombre y me desperté.
-_.
¿Yo? ¿En el grupo de ese cerdo? No, por favor, ¡no! Sin ganas me acerqué a Marc y a dos chicos más que había elegido antes que yo.
Cuando terminaron de elegir los grupos nos pusimos manos a la obra. Nosotros nos fuimos a la cuerda, Mark lo hico con facilidad, sus amigos también. Llegó mi turno, y tras varios intentos fallidos logro subir un par de centímetros. Bajo y al darme la vuelta veo a Marc, a Antonio y a varias personas más riéndose. Agaché la cabeza avergonzada y volví al final de la fila.
Pasó la hora y nos fuimos todos a los vestuarios. Me duché rápidamente y me cambié de ropa. Salí y me di cuenta que me había quedado la última, joder. Me apresuré a llegar a la puerta y salir de allí cuando me agarran del brazo y me obligan a girarme. Miré un poco más arriba y veo a ¿Marc sonriendo? De pronto me acuerdo de lo que pasó unas horas antes.
-"¿Cómo que imbécil? Esto no va a quedar así."
Mierda, mierda y mierda. Cerré los ojos inconscientemente y me preparé para recibir ese golpe que tanto temía. Entreabrí los ojos y vi cómo Marc levantaba su puño. Los volví a cerrar y los apreté fuertemente, y ya preparada oí cómo una voz desconocida gritaba.
-¡Para! ¡No le pegues!
-¿Cómo que imbécil? Esto no se va a quedar así.-Se volteó y siguió "prestando atención".
Joder, no debería haberle dicho imbécil. Ahora la que sufriré soy yo, y otra vez tendré que mentir. Cientos de flashbacks vinieron a mi mente.
"-Marc, por favor, para! ¡Me estas haciendo daño!"
"-¿Qué te ha pasado hija? -Me... Me he caído por las escaleras..."
"-¡Idiota! Te dije que me hicieras caso si no querías sufrir."
Cerré los ojos intentando olvidarme de esos malos recuerdos, aunque me fue imposible. Sonó el timbre y guardé las cosas rápidamente en mi mochila y salí de la clase lo más rápido que pude. Caminé por los pasillos ignorando tantas miradas sobre mí. No sé qué es lo que tenía, es decir, era una chica normal y corriente que sólo quiere encajar, pero no lo consigue. Agaché mi cabeza y aligeré el paso hasta llegar al gimnasio.
Suspiré y abrí la gran puerta del gimnasio. Entré y me fui a los vestuarios para cambiarme de ropa. Cuando terminé, salí y dejé mi mochila en las gradas. Me acerqué al centro del gimnasio y me senté en el suelo junto a todos mis compañeros para que la profesora nos dijera qué teníamos que hacer.
-Buenos días chicos, hoy vamos a practicar volteretas y pondremos a prueba vuestra agilidad. Van a haber dos grupos, uno que practicará volteretas, y otro grupo que tendrá que subir por esa cuerda. Después se tendrán que intercambiar. Laura y Marc, ustedes se encargarán de elegir los dos grupos.
¿Marc? La acabas de cagar señorita.
Estaba tan metida en mis pensamientos que ni me daba cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, hasta que nombraron mi nombre y me desperté.
-_.
¿Yo? ¿En el grupo de ese cerdo? No, por favor, ¡no! Sin ganas me acerqué a Marc y a dos chicos más que había elegido antes que yo.
Cuando terminaron de elegir los grupos nos pusimos manos a la obra. Nosotros nos fuimos a la cuerda, Mark lo hico con facilidad, sus amigos también. Llegó mi turno, y tras varios intentos fallidos logro subir un par de centímetros. Bajo y al darme la vuelta veo a Marc, a Antonio y a varias personas más riéndose. Agaché la cabeza avergonzada y volví al final de la fila.
Pasó la hora y nos fuimos todos a los vestuarios. Me duché rápidamente y me cambié de ropa. Salí y me di cuenta que me había quedado la última, joder. Me apresuré a llegar a la puerta y salir de allí cuando me agarran del brazo y me obligan a girarme. Miré un poco más arriba y veo a ¿Marc sonriendo? De pronto me acuerdo de lo que pasó unas horas antes.
-"¿Cómo que imbécil? Esto no va a quedar así."
Mierda, mierda y mierda. Cerré los ojos inconscientemente y me preparé para recibir ese golpe que tanto temía. Entreabrí los ojos y vi cómo Marc levantaba su puño. Los volví a cerrar y los apreté fuertemente, y ya preparada oí cómo una voz desconocida gritaba.
-¡Para! ¡No le pegues!
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